Un viaje cinematográfico por el Empordà

780

Este mes nos centramos en el cine y, desde Hotel Duran, os proponemos una ruta cinematográfica por algunos lugares del Empordà vinculados a este ámbito, muchos de ellos escenarios de películas, nacionales o internacionales. Una manera distinta de acercarse y recorrer el paisaje catalán y algunas de las calles y edificios de sus ciudades.


Girona

Museu del Cinema

Foto: Museu del Cinema

El mejor punto de partida para este viaje es el Museu del Cinema de Girona, constituido por una completa colección de artilugios precinematográficos como las sombras chinescas, linternas mágicas y cámaras oscuras entre otras piezas que llenaron de magia el cine. Después de empaparnos de cómo comenzó todo estamos listos para emprender la ruta por algunos lugares que habitan el imaginario cinematográfico.

Las coloridas fachadas de las casas de Girona junto al río Onyar son uno de los espacios que aparece en Soldados de Salamina de David Trueba, justo cuando la protagonista, interpretada por Ariadna Gil, busca el soldado republicano que salvó la vida del falangista Sánchez Mazas.

Algunas de las calles y edificios del centro histórico y de la judería de esta ciudad fueron escenarios de la conocida versión cinematográfica de la novela El perfume de Patrick Süskind. Gracias a la capacidad del cine de crear nuevas geografías, las escalinatas de Sant Domènec y el arco del palacio de los Agullana se transformaron en la villa francesa de Grasse.

Junto a la subida de Sant Domènec, en el café restaurante Le Bistrot, que respira una atmósfera literaria, se rodó otra escena de Soldados de Salamina. También en el parque de la ciudad La Devesa se rodaron secuencias de Rapsodia de sangre (1956) de Antonio Isasi, transformándose para la ocasión en un bosque de Hungría, en plena guerra fría.

Banyoles

Foto: marimbajlamesa

Foto: Marimbajlamesa

La segunda parada de este viaje cinematográfico la hacemos en Banyoles. En el lago de esta población se rodaron algunas escenas de Los sin nombre, una película de terror de Jaume Balagueró. Banyoles también es conocida por ser el lugar donde nació el controvertido cineasta Albert Serra, muy aclamado por la crítica desde sus primeros trabajos, Honor de cavalleria y El cant dels ocells.

Cerca de Banyoles, en el municipio de Sant Ferriol, se encuentra otro de los escenarios de la película Soldados de Salamina: el templo Santa Maria del Collell, que sufrió una gran transformación durante el rodaje de la película. Su nave principal se convirtió en el calabozo de los prisioneros capturados por los republicanos antes de ser fusilados, como narra la novela de Javier Cercas.

Figueres

Foto: Rosemary Dukelow

Foto: Rosemary Dukelow

Seguimos esta ruta acercándonos ahora a Figueres y a su relación con el cine. Salvador Dalí, el genio artístico inseparable de esta ciudad, dejó su herencia en el mundo del séptimo arte a través de sus colaboraciones con Buñuel, Disney e incluso con Hitchcock, para quien creó la conocida secuencia onírica de Recuerda. La relación de este pintor con el cine está también presente en algunas obras de su Teatro-Museo, como el famoso Retrato de Mae West, instalación en la que un sofá presenta los carnosos labios de la conocida actriz.

Las calles y edificios de Figueres han sido también escenario de algunas películas, como No es país para viejos de los hermanos Cohen o El perfume. Además en nuestra ciudad se conserva el bonito Teatre El Jardí, una construcción modernista de 1914, que ha desempeñado durante muchos años la función de sala de cine.

El Port de la Selva

Foto: joan ggk

Foto: Joan Ggk

Otra de las paradas de este viaje es El Port de la Selva. En esta localidad de la Costa Brava se rodó una de las primeras películas del cine catalán, El Cafè de la Marina, realizada en 1933 y que fue muy popular en su época. El film era una adaptación de la obra teatral con el mismo título de Josep Maria de Sagarra y se rodó en este café que aún hoy existe. Esta villa se transformó también en el casco antiguo de Ibiza en la película Un ángel en mi mesa de Jane Campion.

Glauber Rocha, uno de los directores más importantes del Cinema Novo brasileño, rodó en el monasterio de Sant Pere de Rodes, muy cerca de El Port de la Selva, Cabezas cortadas, un film de 1968 con clara intención política.

Igualmente, Luis Buñuel junto con Dalí. hizo muy cerca de esta localización La edad de oro (1930) una película fundamental para entender el surrealismo. El paisaje rocoso junto al mar de Cap de Creus fue el lugar idóneo para presentar un grupo de bandidos y un coro de prelados cantando Dies Irae.

Los acantilados de Cap de Creus, muy cerca del faro, han sido escenarios de la película La luz del fin del mundo, adaptación de la novela homónima de Julio Verne. Este film, producido por Metro Goldwyn Mayer en 1970, trajo a la Costa Brava a Kirk Douglas, Yul Brynner y Samantha Eggar, protagonistas de esta historia ambientada en el remoto Cabo de Hornos. El actor español Fernando Rey era el farero (de un faro ficticio construido para la ocasión) que tenía que hacer frente al asedio de los piratas, empeñados en destruir la señal luminosa del faro para poder robar a los barcos que se estrellaran contra los acantilados.

Cadaquès

Foto: depinniped

Foto: Depinniped

Terminamos nuestra ruta de cine en Cadaquès. En los años cuarenta, cuando todavía era un modesto pueblo de pescadores, fue el escenario de La llamada del mar, una rareza cinematográfica protagonizada por Jorge Mistral. A esta película le siguieron otras, como La hija del mar (1953) basada en la novela de Àngel Guimerà o Los felices sesenta (1963) de Jaime Camino, en la que participaron varios vecinos de esta localidad. Lugares como la torre de Les Creus, la calle de Ses Voltes y el paseo marítimo se convirtieron en escenarios de Los pianos mecánicos (1964) de Juan Antonio Bardem. También algunas escenas de La luz del fin del mundo se rodaron en el casino L’Amistat, un edificio modernista que se sitúa en el centro antiguo de la villa.

Las calles de Cadaquès, entre ellas la calle del Call, aparecieron de nuevo en la gran pantalla en Clara es el precio (1974) de Vicente Aranda y, varias décadas después, en Animals ferits (2007) de Ventura Pons. Al mismo tiempo, el cine ha dejado huella en muchos en rincones de esta localidad, como la popular Casa Anita, con sus paredes forradas de fotografías de famosos, o el bar Melitón, frecuentado por la bohemia artística a mediados del siglo pasado. Entre los edificios de Cadaquès relacionados con el cine está también el Teatro Art i Joia, que en sus orígenes ha sido el cinematógrafo de este localidad de la Costa Brava.

Foto de portada: Joan Ggk

Duran Hotel & Restaurant
www.hotelduran.com
www.restaurantduran.com